Music

viernes, 13 de diciembre de 2013

Epílogo. Continuacion

Me sentí de todas las emociones que podían existir.

Sentí algunos sollozos de mis compañeros, sabía que ellos también habían pasado por hermosos recuerdos, que quisieran quedarse para siempre ahí. 

Reí, reí, reí, él me hacía reír, siempre, lo amaba por eso, recuerdo como lo miré, y ataqué a sus dulces labios, forma de corazón, como él sonreía entre beso, como sus manos estaban en mí cintura, apretándome contra a él, nada pervertido, todo inocente, recuerdo que me dijo ''te amo'' y luego me besó la punta de la nariz. 

Todos los recuerdos fueron con él, todos.

—Bien, ahora, vayan a la oscuridad, donde hay fuego, que la única salida que hay, hay que pasarla por el fuego, vayan donde haya fuego, donde están en peligro —dijo él, de inmediato él se borró de mí mente y fui a fuego, pero, no, no era eso.

Era el momento más malo de mí vida...

Eso quería decir...

—De seguro, están en una posición de la cual ya han estado, sóló que todo ahora, está cubierto de fuego —explicó él, de nuevo me vi, en medio de todo el fuego, me vi a mí misma en miles de espejos, pero estaba en el mismo lugar, era como si hubieran puesto el fuego, y los espejos, pero todo se repetía, en ellos, todo, las imágenes, él, mirándome con lágrimas en los ojos, alejándose, traté de llamarlo, pero no podía, no, porque yo no hice eso, yo nunca lo llamé, ellos se fueron, Caitlin me miró, furiosa, y se fue corriendo. 

Sentí como me apegaba más a mis rodillas, como escondía mi rostro en ellas, y como trataba de callar los sollozos, pero no podía, diablos, no, no podía. 

Sentí algunas de mis compañeras llorando.

—Bien, ahora respiren profundo, pueden abrir los ojos. —terminó él. Los abrí, todos estaban con rostros de no estar aquí, con rostros pensativos, las chicas llorando, algunas, unos chicos, que no decían ''soy hombre, no lloro'', ellos lo estaban haciendo, miré a Caitlin y a Chaz, ella estaba sin más, ósea, ni una lagrima, ni una sonrisa. Al igual que Chaz. 

Sentía mis ojos rojos e hinchados, las lágrimas seguían saliendo, busqué a Justin con la mirada, bueno, creí morir, él estaba de la misma posición, pero sólo que no ha levantado la cabeza, sus manos rodeaban sus piernas. Sentí las lágrimas de nuevo.

—Ya, tranquila —llegó Caitlin a mí lado. Me acariciaba el hombro. 

La miré y asentí, pero era tan estúpido, no podía contener las lágrimas, ellas eran dueñas de hacer lo que quisieran. Me limpié las lágrimas con mis manos. 

—Bien ahora párense —dijo el profesor. Lo hicimos. —Pónganse en el centro —de nuevo le hicimos caso, Caitlin aún me sobaba el brazo. —Quiero que piensen en una cosa, todo esto que les ha pasado, es para aprender, aprender de que la vida no es fácil, ustedes en unas semanas más serán los graduados de la escuela, entrarán a la universidad, y se encontrarán con cosas como estás en el futuro, por eso les digo esto ahora, pasarán cosas peores en el futuro, como también... hermosas experiencias. —dijo él mirándonos a todos. Las lágrimas aún no paraban, volví a fijar mí vista en Justin, pero no lo encontraba. —Ahora, ustedes, se mirarán el uno para otro, todos sus compañeros, y van a escoger a una persona, a una persona especial, a la que la abrazarás con todas sus fuerzas, con todas ¿eh?, cuando yo cuente hasta tres, van a buscarla. —Todos nos empezamos a mirar entre sí, miré una vez más, no lo encontraba, joder, todos no me dejaban ver ahí, en el centro, no, él no estaba en el centro. —1... 2...—pausa—... ¡Tres!.

Entonces todo fue un completo alboroto, todos comenzaron a buscar a su pareja ideal para eso, pero la mía, la que yo quería abrazar con todas mis fuerzas no lo veía.

Pues ahí estaba, caminando alrededor de la clase, buscando a alguien, pensé que era a Daiara, debía de ser ella, después de todo, ella lo ha consolado y apoyado, siendo perra y todo. Vi como sus ojos estaban grandes, él había llorado en el recuerdo, al igual que yo. Y como si fuera oportuno, me acordé de la letra de la canción, de como él la cantó, de como cerraba sus ojos al cantarla, me acerqué más a él, sentía que mí corazón latía, latía fuerte y muy, muy rápido. 

Entonces él me miró, fue todo muy rápido, sentía como si no había nadie a nuestro alrededor, sólo éramos él y yo, y nadie más. Hice una mueca, lo amaba, lo amaba más mí propia vida, hice de esas muecas para llorar, iba a llorar, al frente de él, bueh, ya lo he hecho, pero igual, entonces mis piernas reaccionaron, pues él, ya me esperaba con los brazos abiertos. 

Cuando choqué contra su pecho, era algo del cuál pensé que era un sueño, cuando él rodeó mi cintura con sus brazos, abrazándome fuertemente contra él, sintiendo su calor, como olía mí cabello, como respiraba entrecortado, como su corazón palpitaba tan rápido como el mío, como cerraba los ojos y suspiraba entre sollozos. 

Era claro...

Él estaba llorando y yo lo estaba haciendo en sus brazos, nunca, nunca, nunca, me perdonaría por el daño que le hice, nunca, pero él parecía dispuesto, y no, yo no lo merecía, pero él me sostenía, fuertemente, él lo hacía, no me dejaba ir, como yo lo hice con él. 


Entonces entendí, él nunca me dejaría ir, pero para mí, al principió, fue demasiado fácil, claro, no me había dado cuenta de lo que había hecho, lo extrañaba, lo añoraba, lo deseaba, lo quería, lo amaba más que la **** de mí vida, todo era perfecto, todo lo era, pero por algo tan estúpido, lo dejé. 

Lo abracé mucho más, respirando, oliendo su exquisito aroma, mis labios estaban en su cuello, ya que él me abrazaba como yo también, y como yo era pequeña, quedaba justo ahí, sin pensarlo, lo besé ahí, sin importarme que se le erizará la piel, que se pusiera nervioso, siempre sentía eso cuando le hacía algo como aquello, y adoraba, amaba que él se sintiera así por mí. 

Y lo sigue haciendo, sintiendo. 

Él es mío, lo sé, él me dice, con su cuerpo, como yo soy de él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario